Dilema
Al reponer mis existencias de café, suelo dudar entre repetir uno que me haya gustado o probar otro diferente. Para tomar la decisión, sigo este cuestionario mental de elaboración propia.
- ¿Me ha gustado?
Si la respuesta es sí y aún está disponible, puede que lo adquiera de nuevo.
- ¿Cómo ha cambiado?
Con el paso de los días, el sabor del café evoluciona. Después del tueste, los granos inician una lenta desgasificación y tardan como una semana en estar en su mejor momento. A partir de ahí, algunos compuestos volátiles se pierden y varían un tanto las notas de cata.
Aunque el sabor de la bebida mute, podría llevármelo a casa de nuevo si continúa pareciéndome interesante.
- ¿Me ha cansado?
Es un argumento de peso para adquirirlo las veces que me apetezca el que pueda tomarlo una y otra vez. Por el contrario, descarto la comprar si he cedido con rapidez al impulso de cambiarlo por los otros perfiles de sabor que tenga por casa.
- ¿Tienen otro café similar en carta?
Puede darse la posibilidad de que haya dos cafés en carta con notas de sabor parecidas. El precio podría decantar la balanza hacia uno u otro.
- ¿Va a desaparecer del menú?
Tarde o temprano, el café en verde se termina. Y más aún los nanolotes. Por tanto, si el café que sopeso comprar de nuevo pertenece a esta categoría es fácil que pierda la ocasión de repetir. Aunque es un factor importante, procuro evitar que el principio de escasez condicione mis compras.
- ¿Algún café nuevo a la vista?
Es habitual que algún otro origen me pique la curiosidad y que encaje con los métodos de filtrado que tenga en casa. Este factor decanta mis elecciones, no siempre de manera satisfactoria.
Una vez completado el cuestionario, cruzo los dedos.
/gemlog/